11 Noviembre, 2019

El aire que respiramos

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En todas las crisis siempre surge una oportunidad. Desde que el COVID-19 llegó al país y se inició la cuarentena obligatoria y la restricción del transporte como medidas preventivas, Lima respira un aire más limpio.

De acuerdo al Ministerio del Ambiente, Lima registró el aire más limpio de los últimos tres años solo durante las primeras semanas de aislamiento. Los usuarios de las redes sociales registraban imágenes de una Lima ordenada, sin congestión vehicular, de cielo azul de día y estrellado de noche, y muchas aves formando imágenes de fotografía en la Costa Verde. Una realidad bastante alejada de la que estamos acostumbrados a ver.

La calidad de nuestro aire mejoró principalmente gracias la reducción de las emisiones del parque automotor, que en su mayoría usa combustibles contaminantes como diesel y gasolina. Casi el 90% de los vehículos que circulaban a diario por la ciudad están detenidos. Hace mucho que no estábamos dentro de los estándares recomendados por la OMS, hace mucho que no respirábamos un aire tan limpio.

Hemos corroborado que para mejorar nuestro ambiente debemos modificar nuestros hábitos, mejorar nuestro sistema de transporte y seguir promoviendo el cambio de matriz energética por combustibles más limpios. No podemos retroceder.

Dependemos absolutamente del aire que respiramos y tomar una decisión para no contaminarlo no es algo que se deba pensar dos veces, te explicamos porque:

Todo funciona como una cadena, si mejoramos nuestro transporte y promovemos el uso de combustibles y tecnologías ecoamigables en las industrias, tendremos un aire más limpio y un ambiente sano.

Si tenemos un ambiente sano y limpio, tendremos ciudadanos con menos enfermedades respiratorias y menos muertes prematuras.

El Gas Natural es un hidrocarburo amigable, el más limpio del mercado. En el Perú, tenemos reservas que podrían extenderse más allá de los 60 años y actualmente es el principal combustible de transición energética en el país.

Solo con 15 años de presencia en Lima y Callao, el Gas Natural ha evitado la emisión de 88 millones de toneladas de CO2 al ambiente, equivalente a lo que solo más de 7,000 árboles podrían absorber en un año.

A lo largo del período en el que hemos ido comparando el escenario con Gas Natural y el escenario sin Gas Natural, el sector de generación de energía eléctrica sin duda alguna es el que ha logrado la mayor reducción de emisiones de GEI debido a la creciente demanda energética (electricidad) que hubo en este tiempo y al evitarse el consumo de los combustibles que se usan para este sector como: el carbón, petróleo residual y/o diésel y cambiarlos por un combustible más limpio como el Gas Natural. Gracias a ello, logramos reducir 76’613,587 toneladas de CO2.

Y es así como el Gas Natural que se ha ido expandiendo estos años en nuestro país se hace notar en el aire que respiramos y, claro en las personas, y es que es el combustible menos nocivo y permite una gran reducción de GEI. Cálidda, como parte de su compromiso tiene la desaceleración del cambio climático, estamos, nosotros y todos ustedes deseosos de ver el cielo más azul que nunca.

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